Voces y recuerdos de nuestros peregrinos
La peregrinación termina, pero quedan las personas, los encuentros y los recuerdos. Tras nuestro viaje a Turquía, abrimos este espacio para compartir lo vivido a través de las palabras de algunos de sus protagonistas.
Cada testimonio aporta una mirada personal: un lugar que dejó huella, una oración, una conversación o un momento compartido. Reunimos estas voces para acercar la experiencia a toda nuestra comunidad y seguir descubriendo lo que este camino ha sembrado en nosotros.
Lo que nos llevamos en el corazón
Cada peregrino guarda un recuerdo distinto.
Abre los testimonios para descubrir lo que este camino
ha significado para cada uno.
JAC
«Que se note que he caminado por estos lugares y que el Señor me ha hablado».
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Después de estos días en Turquía, no sé muy bien cómo explicar lo que me llevo, porque han sido tantas cosas, tantos lugares, tantos momentos que es difícil quedarse con uno.
Hemos recorrido las huellas de San Pablo visitando ciudades que aparecen en los Hechos de los Apóstoles, celebrando nuestra fe en lugares que forman parte del cristianismo, pero sin embargo no me quedo con un lugar, sino con una pregunta. Celebrando la Eucaristía en Laodicea escuchamos el mensaje del Apocalipsis sobre la fe tibia, aquellas palabras me hicieron pensar mucho.
A veces uno cree que porque sigue creyendo, porque participa en la Iglesia o porque cumple con ciertas cosas, ya está viviendo plenamente su fe. Pero ahí me pregunté si realmente estoy dejando que Jesús ocupe el centro de mi vida o si en algunos aspectos me he acomodado
También me ha impresionado mucho el visitar lugares donde nació y creció el cristianismo y descubrir que apenas hay cristianos, eso me ha hecho valorar mucho más la fe que he recibido, porque no se puede dar por supuesta, necesita ser cuidada y vivida cada día.
No quiero que dentro de unos meses, solo me queden las fotos, los recuerdos y decir qué bonito fue el viaje a Turquía, quiero que algo de lo que he vivido se note en mi vida, en mi manera de vivir, de querer, de confiar. Que se note que he caminado por estos lugares y que el Señor me ha hablado.
Solo puedo dar gracias al Señor por haberme permitido vivir esta peregrinación y junto a la persona que comparto mi vida.
ELG
«Considero que me vuelvo para Bailén con la fe reforzada y valorando lo que hoy en día tenemos».
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Para mí este viaje ha superado las expectativas, la gente con la que he viajado puedo decir que los considero familia por lo vivido con ellos, los que ya conocía han reforzado mi amistad con ellos y a los que no conocía me ha encantado conocerlos hasta el punto de que parece que los conozco de toda la vida.
El lugar que más me ha llegado es difícil de elegir ya que en cada uno de ellos es una experiencia distinta y sorprendente por el sitio y la historia religiosa que en cada uno guarda en sí, pero me quedo con la misa celebrada en Laodicea, sobre todo por el significado de la homilía “la fe , ni fría ni caliente“ y el sitio , que siendo lo más humilde y pasando mucho calor parece que algo hay que te ayuda a sobrellevarlo.
Considero que me vuelvo para Bailén con la fe reforzada y valorando lo que hoy en día tenemos , viendo todo lo que pasaban por ser cristianos, teniéndose que esconder y sintiéndose acorralados.
También tengo que resaltar que es una experiencia única y preciosa haberla vivido con mi mujer, el apoyo y pilar de mi vida.
En resumen no tengo con que dar gracias a Dios por la peregrinación vivida y compartida.
SCA
Este viaje para mí me ha hecho reflexionar cómo es de grande la fe en mí, comparada con los apóstoles que salieron a predicar la palabra del Señor sin miedo, enfrentándose a tantas adversidades a tierras tan lejanas. Diría que nuestra fe es muy pobre, pido que el Señor me ayude a reforzar mi fe en ÉL.
AOC
«Que el Espíritu Santo mantenga en nuestros corazones la llama de la fe, compartida, como fruto de este viaje».
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Este viaje ha despertado en mí, descubrir la vida de San Pablo y hacerme ver la valentía y poder dar testimonio de mi fe con todos los de mi alrededor.
Lo que más doy gracias a Dios es haber compartido mi fe con gente a la que no conocía y a los que conozco de siempre, reforzar nuestros lazos y amistad. Especialmente con mi marido.
El lugar para mí más especial ha sido celebrar la misa en las ruinas, al exterior, con calor, pero intensamente y conmovedora.
He vuelto muy satisfecha, lo recomiendo, un viaje intenso y completo en todos los sentidos, un grupo muy especial, en el respeto mutuo y saber estar en todo momento, distinto a otros que he realizado.
De todo corazón, gracias a Dios por tan gran regalo inmerecido y por supuesto a nuestros sacerdotes qué han sabido guiarnos en todo momento y ser uno más entre todos. Pero sin dejar de guiarnos en nuestro camino de seguir a Jesucristo.
Qué el Espíritu Santo mantenga en nuestros corazones la llama de la fe, compartida, como fruto de este viaje y que pueda ser el empujón que necesitamos para afianzar en nuestro matrimonio seguir a Jesucristo en nuestra vida de familia, trabajo y personal.
MCO
«Mi vida, mi viaje, no tiene sentido sin Él».
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Ya tranquila en casa, reflexionando y pensando lo que ha supuesto mi primera peregrinación… serían muchas cosas positivas las que destacaría y casi nada negativo. Muestra de que ha sido maravilloso todo lo que he vivido éstos días.
Los lugares me han encantado, las celebraciones eucarísticas me han emocionado TODAS. (En especial la homilía del 23 de Agosto), la recuerdo porque aparte de tener a mi madre presente pues era su santo, se hizo una pregunta: ¿Quién es Jesús en tu vida? ¿Que lugar ocupa en ella?
En aquel momento no fui capaz de decirlo en voz alta, pero en mi interior tenía claro que es la fuerza, mi guía y quien me ha acompañado siempre a pesar de las dificultades vividas. Mi vida, mi viaje no tiene sentido sin él. Doy gracias todos los días por el don de la fe y pido al Señor saber transmitirla por donde vaya.
Qué alegría viajar con personas movidas por la fe, con valores increíbles y que han hecho esta peregrinación más valiosa. Gracias a todos, a vosotros párrocos también por supuesto por vuestra cercanía y cariño.
Conocer la historia del cristianismo, seguir los pasos de San Pablo y otros discípulos me han enseñado que a pesar de las dificultades de la vida hay que seguir adelante. Con humildad, paciencia y amor.
Gracias le doy al Señor y a la Virgen Santísima por éste viaje cargado de cariño y testimonios auténticos de fe.
Ojalá poder disfrutar muchos más.
PRS
«Escuchar la Palabra de Dios Padre en las Ruinas de Laodicea me hizo comprender que Dios está con todos nosotros».
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A título personal ha sido lo más positivo que he podido vivir y ha llenado mi vida de forma espiritual.
Estar en los principios de esas ciudades llenas de historia del cristianismo y escuchar la palabra de Dios Padre en las ruinas de Laodicea me hizo comprender que Dios está con todos nosotros.
Y me llevo una experiencia vivida que nunca olvidaré.
¡Gracias! ¡Gracias por tanto vivido!
FRP
Peregrinar este verano con la Iglesia de Bailén por Turquía, siguiendo los pasos de S. Pablo ha sido una experiencia única, de las que te llenan completamente, invadiendo tu espíritu y tus sentidos.
El viaje ha estado lleno de buenos momentos, complicidad, cooperación y auténtica fraternidad.
RMCO
«El viaje ha estado lleno de buenos momentos, complicidad, cooperación y auténtica fraternidad».
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Peregrinar este verano con la Iglesia de Bailén por Turquía, siguiendo los pasos de S. Pablo ha sido una experiencia única, de las que te llenan completamente, invadiendo tu espíritu y tus sentidos.
El viaje ha estado lleno de buenos momentos, complicidad, cooperación y auténtica fraternidad.
Comenzamos nuestra ruta admirando las grandezas de la naturaleza, en zonas como Hierápolis y la Capadocia, o los maravillosos yacimientos arqueológicos de Éfeso, Laodicea o Antioquia de Pisidia y sentimos la presencia de quienes allí estuvieron.
Celebrar la misa diaria en esos lugares es evocar los hechos sucedidos, ponerte en la piel de quienes anduvieron esos mismos caminos teniendo que desplazarse de un lado a otro con los medios de la época y pensar en las penalidades, agravios, martirios y dificultades en general que atravesaron las primeras comunidades cristianas que allí surgieron.
Te invade la fuerza de la fe que esa Iglesia primitiva tenía, su capacidad para refugiarse en las ciudades subterráneas y construir sus templos en la roca, defendiendo siempre su creencia en Jesús.
El viaje continúa por ciudades en las que Pablo también estuvo, Konya o la populosa Estambul. Allí se crearon comunidades cristianas que hoy han quedado reducidas a minorías religiosas, poco simbólicas y casi escondidas entre la población del lugar.
Es ahí donde descubres que la evangelización debe continuar, que nuestra oración debe estar enfocada a pedir por los cristianos de esos lugares que siguen enfrentándose muchas veces a dificultades para vivir su fe.
Cuando viajas no solo importa conocer un lugar nuevo, debes sentir cómo es la vida allí y en esta ocasión todo ha sido especial porque el espíritu de Jesús y sus discípulos lo han impregnado todo.
Gracias por permitirme disfrutar de esta experiencia que ha sido un auténtico regalo.
BLS
«“Peregrinar” también significa aprender a seguir caminando cuando aparece el cansancio».
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Desde mi sencilla experiencia como cristiana, siempre había entendido «peregrinar» como «ponerse en camino hacia un santuario o lugar santo», y después de haber hecho el Camino de Santiago y de haber orado ante los lugares donde Cristo murió y resucitó en Tierra Santa, no entendía muy bien a qué meta me dirigía por lo que decidí dejarme «sorprender».
Conforme nos fuimos adentrando en aquellos parajes donde San Pablo tuvo que sufrir, pero también compartió, sintió la alegría de cumplir una ingente Misión, aunque también la decepción de no ser siempre comprendido… Me fui sintiendo interpelada: «caminas por tierras extrañas, como San Pablo, pero ¿estás escuchando? ¿tienes el corazón dispuesto?»
Llegar al lugar donde María vivió los últimos años de su vida fue impactante… María continuó una vida sencilla, en silencio, pero con la certeza de que su existencia no había acabado con la muerte de su Hijo. Sintió que la Resurrección la ponía de nuevo en camino hacia tierras lejanas acompañando, alentando, cuidando a los discípulos del Señor. Mi corazón, allí, se llenó del consuelo que solo nuestra Madre es capaz de ofrecer.
Y seguimos «caminando»: Éfeso, ciudad romana e increíblemente conservada…. Sus Impresionantes calzadas de mármol fueron una vez recorridas por San Pablo y sus discípulos y tal vez, delante de su extraordinaria biblioteca, San Pablo se dirigiera a los gentiles. Reviviendo aquellos instantes, mis ojos también se «abrieron» a sus palabras, palabras que solo el Espíritu Santo podía inspirar.
Los paisajes no dejaron de asombrarnos y allí, entre colinas y valles sorprendentemente verdes, descubríamos otras ciudades de la antigüedad como Hierápolis, hoy Pamukkale, con sus bellísimas piscinas naturales de agua termal, blancas como la nieve, que ya congregaron en la antigüedad a aquellos que buscaban sanar de sus males. Allí, San Felipe perdió su vida crucificado bocabajo, y no muy lejos San Juan evangelista también evangelizó en aquellas amadas y fructíferas tierras porque seguro que entendieron que estaban en un lugar privilegiado por su paso entre continentes, control marítimo, y comercio lo que daría lugar a la importantísima ruta de la seda. Todo ello favorecería la expansión del cristianismo como así ocurrió.
De nuestro peregrinar fue muy impactante para mí la Capadocia, no solo por su incuestionable belleza, sino también porque en aquellas grutas y chimeneas de las hadas habitaban monjes y vivían su fe las primeras comunidades cristianas en las iglesias rupestres. No se qué me conmovió más, si la belleza del Pantocrátor en aquellas iglesias tan antiguas o la certeza de que el amor a Dios ha existido con tanta fuerza desde los primeros cristianos.
La última etapa de nuestro viaje nos llevó a Estambul, ciudad de una fascinante belleza y conocida como la ciudad de los tres nombres: Bizancio, Constantinopla y Estambul. Era tal su grandeza que el emperador Constantino decidió convertirla en la nueva capital del imperio romano; pero no lo recordamos solo por este hecho, sino porque también permitió la total libertad religiosa a los cristianos y ordenó la devolución inmediata de todas sus propiedades, tierras y templos que el Estado romano les había confiscado durante las persecuciones anteriores. Esto hoy choca con una tremenda realidad que, a mí, como cristiana, me cuestiona e inquieta: los cristianos son hoy una minoría que se siente a menudo indefensa ante la tremenda fuerza musulmana mientras yo vivo en libertad mi fe y tengo una comunidad que me apoya, que me ayuda a orar y comparte mis alegrías y sufrimientos… Así vivieron aquellos cristianos que dieron los primeros pasos tras las huellas de San Pablo y que lograron una iglesia fuerte y floreciente… En los Hechos y en las Cartas se recogen todos los testimonios de aquello: «Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino miembros de la familia de Dios» o «Animaban a los discípulos y los exhortaban a perseverar en la fe»… Y es que a pesar de los grandes monumentos que visitamos, estos no fueron el legado más importante de San Pablo, sino las comunidades cristianas.
Y así concluyó nuestro viaje y mi experiencia personal, con el descubrimiento de que «peregrinar» también significa aprender a seguir caminando cuando aparece el cansancio y, si aquellas comunidades resistieron hasta hoy incluso en minoría, yo puedo y debo seguir viviendo, compartiendo y aportando mi granito de arena a uno de los tesoros que Dios me ha regalado: mi comunidad cristiana.
Recuerdos compartidos










El camino continúa en Bailén
Gracias a quienes habéis compartido vuestros recuerdos y a todos los que habéis hecho posible esta peregrinación. Que lo vivido nos anime a seguir caminando juntos, a cuidar la fe en nuestras comunidades y a convertir los buenos recuerdos en gestos de fraternidad cada día.
