En la mañana, tras el desayuno, tenemos una reunión para la organización y conocimiento del grupo. Tras esto, una catequesis sobre el verdadero sentido de la peregrinación. Y luego la eucaristía del envío de peregrinos. Después, la comida, y por la tarde visita libre a la ciudad. No reunimos todos de nuevo para la cena. Y, tras la oración de la noche, tendremos que irnos a descansar temprano, porque la jornada de mañana será dura.
Tema del día: Nos encontramos para caminar juntos
El camino fue siempre símbolo. Porque todos somos caminantes. Caminamos la vida. Más aún, nuestra vocación es recorrer el camino desde aquí hasta Dios. Y Jesús dijo a los suyos «yo soy el camino».
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, muchos de los que se convierten a Jesús y a su Evangelio, lo hacen mientras van de camino (8,26ss; 9,3ss). Y la misma vida cristiana es designada como camino (9,2; 18,25-26; 19,9.23; 22,4; 24,14.22).
Muchos hombres y mujeres a lo largo de la historia hicieron el camino de Santiago. No sólo por caminar. No sólo por ver arte. No sólo por estar en contacto con la naturaleza. Caminar y ver el arte de las iglesias y catedrales del camino y admirarse de las maravillas de la creación son un soporte para recorrer otro camino, el interior, el que nos lleva al encuentro sincero y profundo con nosotros mismos, y, por ende, con Dios; el que nos abre a los otros, que son también, como nosotros, caminantes.
No estamos solos en el camino; ni en el de Santiago ni en el de la vida. Vamos juntos, como los discípulos de Emaús; no tiene sentido ir de otra manera. Y Jesús resucitado va con nosotros. Aunque nuestra vista está nublada y no lo sepamos reconocer. Para verlo hace falta ver a los otros, estar con los otros, y partir —según su mandato— fraternalmente el pan.
Para reflexionar en el silencio durante el día
- ¿Descubres cada día a Jesús que te acompaña en el camino de la vida? ¿Cómo?
- ¿Te esfuerzas por caminar «con los otros» o eres individualista y autosuficiente?
- ¿Te sientes parte de una comunidad creyente que comparte la alegría del encuentro con el Señor, como pasó a los discípulos de Emaús y a los Once reunidos en la casa? ¿Qué puedes hacer para integrarte más en tu comunidad?