Será porque es verano y está de buen humor o será porque está cansado de oír a los que hacen de la queja un deporte.
En todo caso, en la puerta de su habitación el Papa ha colocado este cartel: “Prohibido quejarse”.
El cartel se lo dio el psicoterapeuta Salvo Noè, hace un mes, al terminar una audiencia general. Un mensaje que cuaja perfectamente con la línea de Francisco. Todo un programa de pontificado concentrado en este aviso.
Revísate, por si también tú necesites colgarlo en tu puerta.