Segunda semana de Cuaresma

Seguimos en el tiempo de Cuaresma. Nos vamos acercando, poco a poco a la gran fiesta de los cristianos. En la próxima Semana Santa viviremos la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús. Ese el centro de nuestra vida.
Esta semana vamos a fijarnos en Jesús, que sube a una montaña con sus mejores amigos: Pedro, Juan y Santiago. Allí todos tienen una experiencia especial. Y los apóstoles se dan cuenta de que Jesús ha cambiado, parece que su estilo ahora lo va acercando más al desenlace final de su vida…
Jesús vivió al 100%, y se entregó hasta el final… por eso acabó así. Porque su corazón era tan grande, incluso su rostro transmitía otro semblante, un gesto distinto. «La cara es el espejo del alma» dice nuestro refrán.
También a nosotros se nos invita a cambiar de estilo. En Cuaresma tenemos la oportunidad de volver a enamorarnos otra vez, y de poner el Corazón a funcionar a tope, al 100%. Sólo si dentro de nosotros estamos en paz, vivimos con confianza en Dios, y nos entregamos a los demás, nuestro rostro parecerá nuevo, luminoso… Nuestras obras hablarán de la profundidad de nuestro ser, transido de Dios.

El Evangelio del domingo

Detalle del mosaico de la Transfiguración en la iglesia del Monte Tabor (Israel).

En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
No sabía lo que decía. Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube. Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».
Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
(Lucas 9,28b-36)

Decídete y cambia

  1. Piensa en qué momentos te encuentras feliz. ¿Con quién estás en esos momentos? ¿Con tus padres, con tu familia, con tu esposo/a, con tus amigos?
  2. ¿Sientes que Jesús está contigo? ¿Lo escuchas cuando te habla internamente? ¿Disfrutas de la experiencia de encuentro con él como disfrutas en tus encuentros con la gente que quieres?
  3. ¿Cómo va tu Cuaresma? ¿Estás cumpliendo el propósito de la semana pasada?
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1 comentario en “Segunda semana de Cuaresma”

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