Solidaridad con los damnificados del terremoto de Ecuador

Un terremoto ha golpeado duramente Ecuador, y de modo especial la provincia de Manabí (diócesis de Portoviejo) con la que nuestra diócesis tiene una especial relación. Desde aquí hacemos una llamada a la solidaridad y a la oración.

Solidaridad con los damnificados del terremoto de Ecuador

La Delegación Episcopal de Misiones, que dirige el sacerdote, D. Manuel Alfonso Pérez Galán, ha puesto en marcha una campaña para recaudar dinero que irá destinado a ayudar a los damnificados del terremoto de Ecuador.
El seísmo, de 7,8 puntos en la escala Richter, con epicentro a 20 kilómetros de la costa en Pedernales, provincia de Manabí, en el Ecuador tuvo lugar el pasado sábado. Hasta la fecha, y según la Fiscalía de Ecuador, hay más de 600 víctimas mortales además, se han registrado más de 100 desaparecidos, casi 5.000 heridos y más de 26.000 personas albergadas. Y las cifras siguen bailando al alza.
El Arzobispo de la diócesis de Manabí, la provincia más afectada por el seísmo, Mons. Lorenzo Voltolini, ha trasladado al Delegado de Misiones de nuestra diócesis, que “todo ha sido tan fuerte. Tenemos religiosas muertas. La emergencia grande. Estamos en las manos de Dios. La gente desesperada. Oren por nosotros”.
La Diócesis de Jaén tiene una vinculación y relación fraterna con esta provincia y su archidiócesis, pues durante 12 años varios sacerdotes de Jaén, entre ellos Juan Ignacio Damas, párroco de Bailén, estuvieron al cargo de su Seminario Mayor. Todavía en la actualidad, un sacerdote de nuestra diócesis, Manuel Ruiz Carrero, presta su servicio como director espiritual en él.
Esta Delegación Episcopal de Misiones en comunicación constante con el Arzobispo de Portoviejo coordinará las ayudas más urgentes. Para poder colaborar con los ecuatorianos que están sufriendo las consecuencias del terremoto, puedes hacer tus aportaciones o donativos en las cuentas bancarias del gráfico. Se ruega que en el concepto se especifique el concepto «TERREMOTO«:

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El testimonio de un cura jiennense sobre el terremoto

Mi nombre es Luis Fernando. Soy sacerdote diocesano de Jaén y desarrollo mi labor en Ecuador, desde hace algunos años, como párroco al norte de la provincia de Esmeraldas, zona colindante con Colombia. Es una zona marginada y empobrecida de habitantes, en su mayoría afrodescendientes, que en gran parte viven bajo el umbral de la pobreza.
El sábado pasado, dieciséis de abril, momentos antes de iniciar la celebración de la misa en la comunidad de Lagarto, sufrimos un fuerte terremoto que nos dejó a oscuras y nos sacó de la iglesia a todos mientras la tierra seguía temblando y temblando. Pasado el susto regresamos al templo y, a la luz de las velas, celebramos la acción de gracias al Señor, entre otras cosas, porque estábamos vivos. Después fue una noche larga y oscura en la que fuimos enterándonos de las consecuencias del terrible temblor.
El sur de la provincia de Esmeraldas y sobre todo la provincia de Manabí, más al sur, había sido golpeada por el movimiento telúrico y había numerosas víctimas mortales y más aún heridos y personas que lo habían perdido todo. Manabí es una  erra muy querida para mi pues allí hemos pasados muchos años un grupo de sacerdotes de Jaén en su Seminario diocesano.
Numerosas poblaciones como Portoviejo, Manta, Canoa, Pedernales, etc. han sido muy destruidas y los cadáveres se cuentan ya por centenares. Hoy día, pasadas apenas cuarenta y ocho horas, el país está movilizado y la solidaridad no se ha hecho esperar. Voluntarios de todas partes se han movilizado y recogiendo agua, mantas y víveres no perecederos.
Estas comunidades asoladas necesitan nuestro apoyo desde las necesidades más básicas hasta nuestra oración, pidiendo al Señor de la vida que les dé la fortaleza para afrontar con serenidad el desastre, que su fe no decaiga y sepan levantarse con ánimo para seguir adelante.
Jesús nos enseña que el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra. Él las ha convertido en causa de salvación. Cristo ha vencido. En esta pascua de resurrección oremos por nuestros hermanos difuntos y por los que han quedado sufriendo la pérdida de sus seres más queridos, que la fe nos conforte y nos mo ve a luchar y entregarnos más en estos duros momentos.

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Parte del equipo de curas de Jaén que estuvo al frente del Seminario de Portoviejo. A la izquerda, Juan Ignacio Damas; en el centro, Luis Fernando Criado, que sigue aún en Ecuador, en la provincia de Esmeraldas.
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5 comentarios en “Solidaridad con los damnificados del terremoto de Ecuador”

  1. Un equipo estupendo y conforme al valor humano me imagino la labor que hicisteis. Habría sido estupendo vivir una experiencia así, la riqueza que aporta no se destruye.

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