El próximo domingo, día 27 de noviembre, domingo I de Adviento, tendrá lugar la celebración comunitaria de la Unción de los Enfermos en el seno de la eucaristía dominical de El Salvador, a las 11.00 horas. En cada una de nuestras comunidades parroquiales de Bailén se celebra este sacramento de modo comunitario una vez al año.

¿Qué es la Unción de Enfermos?

El Sacramento de la Unción de Enfermos confiere al cristiano una gracia especial para enfrentar las dificultades propias de una enfermedad grave o vejez.
El rito esencial del sacramento consiste en ungir la frente y las manos del enfermo con aceite de oliva bendecido por el obispo; la unción va acompañada de una oración que reza así: “Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia, te auxilie el señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conforte en la enfermedad y te conceda la salvación. Amén.”

¿Pero no es la Extremaunción?

La Unción de Enfermos se conocía antes como “Extremaunción”, pues sólo se administraba a los moribundos. Pero el Concilio Vaticano II decidió recuperar su sentido original: este sacramento no es el que prepara a los creyentes para la muerte (ese es el viático), sino el que les ayuda a vivir cristianamente la enfermedad y la debilidad propia de la misma.

¿Cuántas veces puede recibir el sacramento un cristiano?

El sacramento se puede recibir más de una vez en el curso de una enfermedad grave en la que hay recaídas o en el caso de la ancianidad. También antes de una operación quirúrgica, para que el Señor afianza la esperanza del convaleciente.

¿Qué efectos tiene la Unción de enfermos?

La unción une al enfermo a la Pasión de Cristo para su bien y el de toda la iglesia; obtiene consuelo, paz y ánimo; obtiene el perdón de los pecados (si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la reconciliación), restablece la salud corporal (si conviene a la salud espiritual) y lo prepara para afrontar el final de la vida con esperanza cristiana.

“¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que recen por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al enfermo y el Señor lo restablecerá; y si hubiera cometido algún pecado, le será perdonado.” (Carta del apóstol Santiago 5,14-15)