24 horas para el Señor

De la tarde del viernes 4 de marzo a la tarde del sábado 5 de marzo. En las parroquias, en las ermitas, en tu casa.

De la Carta Pastoral del Obispo

Queridos fieles diocesanos:
El jubileo extraordinario que estamos celebrando necesita también sus tiempos, los tiempos de la misericordia. La Bula de convocatoria Misericordiae vultus contiene una abundante programación pastoral y también ofrece fechas en las que el año jubilar se irá realizando.
La Cuaresma en que nos encontramos se marca como momento cumbre de Misericordia. Parece que en el pensamiento del Papa Francisco este tiempo litúrgico es como el corazón y culmen del tiempo jubilar. “¡Cuántas páginas de la Sagrada Escritura, escribe, pueden ser meditadas en las semanas de Cuaresma para redescubrir el rostro misericordiosos del Padre!” (n. 17).
Nos propone, también, y nos marca las fechas de dedicar “24 horas para el Señor”, durante el viernes y sábado que anteceden al IV domingo de Cuaresma, días 4 y 5 de marzo.
Son 24 horas “para el Señor”. Estar con el Señor es una prioridad. Al Señor le encontramos sobre todo en nuestra propia historia personal, en su Palabra, en la Eucaristía, en el Sacramento de la Reconciliación, en los necesitados. Buena ocasión para meditar en su presencia hasta dónde estamos implicados en las obras de Misericordia y en nuestra conversión.

Ramón del Hoyo, obispo de Jaén

¿Qué puedes hacer?

Puedes unirte a los otros fieles que se reúnen para la oración y la reflexión:

  • En las eucaristías de las parroquias del viernes 4 y del sábado 5; son a las 19.30 en La Encarnación y a las 20.00 en El Salvador y en San José.
  • En el encuentro de la asociación de la Medalla Milagrosa que se desarrolla en el Colegio Sagrado Corazón el viernes 5 de marzo, a las 18.00 horas.
  • En la exposición del Santísimo y el viacrucis que tiene lugar en la parroquia del San José el viernes 4, a las 19.30 horas.
  • En la fiesta de Jesús de Medinaceli, el viernes 4, a las 21.00 horas en la ermita del Santo Cristo.

También puedes dedicar un rato tú solo a la oración y al encuentro con el Señor:

  • Acercándote a la iglesia un rato y estando en la presencia del Señor. Puedes usar los textos que te proponemos en las páginas siguientes. Ya sabes: La parroquia de La Encarnación está abierta por la mañana, de 9.00 a 12.00 y por la tarde de 18.30 a 20.30. La parroquia de El Salvador está abierta por la tarde, de 18.30 a 19.15. Y la parroquia de San José Obrero, por la tarde, de 19.00 a 20.30. Y la ermita del Santo Cristo estará abierta el viernes 4, de 10.00 a 13.00 horas y de 18.00 a 22.00 horas; no te contentes con ir a besar el pie a la imagen de Jesús de Medinaceli: siéntate allí tranquilo un rato y habla con el Señor, contándole tus cosas y las de los tuyos y pidiendo por todos los que necesitan experimentar su misericordia.
  • Acercándote al sacramento de la penitencia. Aunque el martes 8 de marzo tendremos una celebración comunitaria del sacramento de la reconciliación, tú puedes acudir al sacerdote en este fin de semana de modo privado. Aunque estés tú solo, hazte consciente de que muchos cristianos estos dos días lo están haciendo como tú. Siéntete parte de la iglesia, que quiere estar siempre en camino de conversión y recibir continuamente la misericordia del Padre, para poder después distribuirla al mundo.

Si eres anciano o estás enfermo, no pienses que no puedes hacer nada. Tú también puedes, desde tu casa, ser parte de estas 24 horas para el Señor:

  • Ora al Señor pidiendo por tu familia, por las personas que te cuidan o te acompañan.
  • Pídele por los que están solos y por los que están enfermos y no pueden salir de casa como tú.
  • Lee el Evangelio y pide al Señor que te ayude a sentirte parte de la comunicad parroquial, aunque no puedas asistir a los actos comunitarios.
  • Siente que tu dolor o tu soledad pueden unirse a los de Cristo, que en su pasión nos dejó un ejemplo a seguir.

Así puedes orar

1. Ponte en la presencia del Señor

Me pongo con humildad ante ti, Señor Jesús.
Haz que abandone todo temor.
Estoy ante ti, necesitado de misericordia, de perdón, de ternura, de amor.
Pido a tu Espíritu que purifique mi corazón y abra mi mente a tu Palabra.
Señor Jesús, eres la imagen de Dios invisible, irradiación de su gloria,
tú nos revelas la misericordia de tu Padre.
Toda tu vida fue un continuo acercarte a los pobres, a los débiles en el cuerpo y en el espíritu.
Lo hiciste con gestos de bondad, de piedad, de dulzura.
Te conmoviste ante las necesidades de muchos hombres y mujeres.
También nosotros experimentamos momentos de debilidad
y, en ellos, tú manifiestas la fuerza y la grandeza de tu misericordia.
La misericordia como don del amor del Padre que tú nos has trasmitido.
Por esta revelación tuya, Señor, te alabamos y te glorificamos.
Para mí eres también hoy la Buena Noticia,
porque eres memoria viva del inmenso amor con el que Dios nos ha amado
y nos ha mostrado la riqueza de su misericordia.

(Permanece un rato en silencio expresando al Señor tu fe y el gozo de ser acogido por él)

2. Escucha la Palabra

Señor Jesús, ahora quiero escuchar palabras en las que se me muestra el rostro misericordioso del Padre.

Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo –estáis salvados por pura gracia–; nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él, para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros (Efesios 2,4-7).

3. Ora con la Palabra

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa  y te colma de gracia y de ternura.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.
No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por los que lo temen (Salmo 103).

4. Reza la oración del Año de la Misericordia

24horas2Señor Jesucristo, tú nos has enseñado
a ser misericordiosos como el Padre del cielo,
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo
de la esclavitud del dinero;
a la adúltera y a la Magdalena
de buscar la felicidad solamente en una creatura;
hizo llorar a Pedro luego de la traición,
y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia
la palabra que dijiste a la samaritana:
¡Si conocieras el don de Dios!
Tú eres el rostro visible del Padre invisible,
del Dios que manifiesta su omnipotencia
sobre todo con el perdón y la misericordia:
haz que, en el mundo,
la Iglesia sea el rostro visible de ti,
su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros
fueran revestidos de debilidad
para que sientan sincera compasión
por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:
haz que quien se acerque a uno de ellos
se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.
anda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo,
llevar la Buena Nueva a los pobres,
proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos
y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos. Amén.

5. Saluda a la Virgen con una salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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1 comentario en “24 horas para el Señor”

  1. Maravillosa forma de poder seguir las 24horas con el Seños desde casa por mi enfermedad,y pider unirme al resto de mis hermanos que oran juntos.Gracias a Juan Ignacio que meblo ha hecho llegar.Asi, si somos Iglesia.Gracias por tu generosidad hermano

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