El pasado 10 de marzo, coincidiendo con el primer domingo de Cuaresma, una treintena de niños, procedentes de toda la  Diócesis, participaron en el rito de la elección de catecúmenos. Dos catecúmenas de las parroquias de La Encarnación y El Salvador de Bailen asistieron a la celebración con sus familias y catequistas.

La Eucaristía, que comenzaba a las 10.30 horas en la S. I. Catedral de Jaén, comenzaba con la procesión de entrada, encabezada por los catecúmenos, siendo así estos acogidos por la asamblea.

La celebración estuvo presidida por el Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro,  y concelebrada por algunos canónigos de la Catedral. El Obispo comenzó su sencilla homilía dirigiéndose a los catecúmenos para recordarles que  la Iglesia los acoge con gran alegría: “La Iglesia de Jaén y el Obispo están muy contentos de teneros aquí”. Insistió, además, en que  “estamos muy contentos porque hay un poquito, o mucho, de Dios en vuestros corazones y por eso, precisamente, estáis aquí. Ese deseo de Dios se llama fe. Y es sentir a Dios en nosotros y descubrir que Dios nos quiere, y una forma muy especial: como padre y como madre”.

Posteriormente, tras ser presentados al Obispo, los catecúmenos subieron al altar acompañados de sus padres, padrinos y catequistas. Allí fueron interrogados y exhortados por el Pastor diocesano. Don Amadeo finalizaba diciéndoles: “queridos catecúmenos, declaro con alegría que habéis sido elegidos para ser iniciados en los sagrados misterios durante las próximas fiestas de Pascua”. “Ahora es vuestro deber, como el de todos nosotros, que os esforcéis con todo entusiasmo en llegar a la plena verdad de vuestra elección”.

Asimismo, dirigiéndose a los padrinos y catequistas, los alentaba con estas palabras: “os encomendamos en el Señor a estos elegidos, de los que habéis dado testimonio, para que los asistáis con vuestra ayuda y los animéis con vuestro ejemplo, hasta que reciban los sacramentos de la vida divina. Como signo de este compromiso vuestro, poned la mano sobre el hombro de los candidatos que se os encomiendan, mientras dirigimos nuestras súplicas a Dios”.

Tras las súplicas, Don Amadeo despedía a los elegidos, que abandonaban la asamblea. Tras salir de la iglesia, la Eucaristía continuaba como de costumbre.

Finalmente, y al término de la celebración eucarística, los catecúmenos volvieron al templo para posar, junto al Obispo, en una foto de familia.

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