Camino de Santiago. Viernes 12. De Santa Lucía a Santiago de Compostela

Hoy tenemos la etapas más corta… y la más gratificante, porque ¡llegamos a Santiago! Caminaremos 17 Km, por carretera nacional y de la red secundaria, que nos parecerán un paseo, después de lo que hemos hecho en días anteriores. Nos pararemos en el Monte del Gozo y tendemos allí una celebración comunitaria de la reconciliación. Tendremos la tarde y la noche libres en la ciudad.

Tema del día: Peregrino, buscas a Dios… ¡Y Dios te busca a ti!

Andamos siempre en búsqueda, aunque digamos que no… Cada uno sabe de sus vacíos, de sus soledades. A veces no sabemos ni siquiera lo que necesitamos, lo que estamos buscando. Dando palos de ciego, le ponemos nombres al objeto de nuestra búsqueda: busco la «libertad»,  quiero encontrar mi propia «realización», quiero saber cuál es mi «puesto» en la vida, busco el «amor»…
Pero podríamos decir que Dios es el objeto de todas las búsquedas humanas. Él es la realización y el amor y el sentido de nuestras vidas.
Lo buscamos a veces con tremendas dificultades, con inmensas caídas, con equivocaciones estrepitosas. Y nos venimos abajo. Parece que no se le puede encontrar. Que se esconde. Pero lo cierto es que él también nos busca. Y nos encuentra. Y se alegra por nosotros. ¡Dejate encontrar por él!

Para reflexionar en el silencio durante el día

  1. Tus equivocaciones y tus pecados hacen que tú te alejes de Dios. Pero eso no quiere decir que él esté lejos de ti. Él siempre sigue cerca, en busca de ti. ¡Piénsalo!
  2. Revisa tu vida, este año, las últimas semanas, estos días de camino. Haz tu examen de conciencia sin miedo, sin vergüenza a encontrarte más desastres de los que quisieras. Prepárate para que Cristo te libere y cargue con tu agobio. Hazte también firme propósito de ser mejor Hijo de Dios, de responder más fielmente a tu condición de cristiano.
  3. Estas pautas, basadas en las bienaventuranzas, te pueden ayudar a preparar la celebración del perdón:Bienaventurados los pobres de espíritu
    Piensa si te dejas llevar de la pasión del dinero y del ansia de ser, poseer y disfrutar por encima de los demás. Piensa si te resistes a compartir con los menos favorecidos tus bienes o estás dispuesto a hacerlo de buena gana.Bienaventurados los mansos
    Piensa si alimentas iras y animosidades; si colaboras para mantener los odios o crear rencillas; si alimentas antipatías e intolerancias contra los que no piensan como tú. Piensa si tienes deseos de revancha y falta de generosidad para olvidar y perdonar de corazón, para responder al mal con el bien.Bienaventurados los que lloran
    Piensa si te muestras amargamente rebelde contra el dolor, la enfermedad, las dificultades y las pruebas y te vuelves ciego para descubrir en ellas la parte que te corresponde de la cruz del Señor; o si eres duro de corazón para reconocer tus pecados, y descuidado para reparar el daño que haces a los otros.

    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia
    Piensa si olvidas tus deberes y compromisos para con Dios, para con tu comunidad cristiana y para con la gente que te rodea. O si eres dejado en la tarea de construir un mundo nuevo más de acuerdo con el Evangelio. Piensa si escamoteas tu apoyo moral y efectivo a los marginados, oprimidos o necesitados de tu ayuda.

    Bienaventurados los misericordiosos
    Piensa en tu insensibilidad ante los sufrimientos ajenos; en tu  resistencia consciente e inconsciente para compartirlos; en tu falta  de generosidad para aliviarlos eficazmente. Piensa también en tu dureza para criticar a los demás, en tus dogmatismos e intransigencias para con los otros, en tus rencores y juicios temerarios. Pregúntate, finalmente, si eres mezquino de mente y corazón.

    Bienaventurados los limpios de corazón
    Piensa en tus dobleces e hipocresías; piensa si tus ojos son limpios para mirar a las personas y ver en ellas a los hijos de Dios.

    Bienaventurados los que trabajan por la paz
    Piensa si tienes desidia para buscar los verdaderos caminos de la reconciliación personal con el Señor, con la iglesia y con las personas de tu entorno. Desenmascara tu resistencia a comprometerte en pro de la justicia y la paz a todas las escalas y niveles. Piensa si te inhibes ante la organización de la injusticia, la violencia, la carrera de armamentos, las guerras y guerrillas, la explotación de personas y pueblos.

    Bienaventurados los que padecen persecución a causa de la justicia
    Piensa en tu cobardía para salir en defensa de los oprimidos, marginados o injustamente perseguidos o criticados. En tu falta de energía y perseverancia junto a los pobres ante las dificultades que les presentan las estructuras injustas. En tu respetos humanos y «espantadas» a la hora de comprometer tu situación personal o social a favor de una empresa noble, ante el temor de que te acarreará persecución, impopularidad, daños y perjuicios.

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2 comentarios en “Camino de Santiago. Viernes 12. De Santa Lucía a Santiago de Compostela”

  1. Reflexionando sobre las Bienaventuranzas ,pienso que por todas peco,por unas mas que por otras.
    Tengo que esforzarme mucho mas para conseguir acercarme mas a Dios e intentar seguirle siempre .Se que Él està conmigo y lo siento a mi lado.
    Nunca es bastante,soy pecadora y hay muchisimo por hacer.
    A veces siento como si mi esfuerzo nunca diera frutos y nunca estuviera lo suficientemente cerca de Él.Pero Él està ahí y lo sé.
    Tengo que reflexionar a fondo sobre todo y comprometerme y esforzarme mas por acercarme mas a mis hermanos y no retroceder en mi relacion conDios.

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  2. Bienaventurado eres,si en el camino has recorrido la senda del silencio y lasoledady en ella has encontrado a Dios.

    Bienaventurado eres si el camino te ha mostrado la paradoja de la vida,la noche y el día,la lluvia y el sol,la tristeza y la alegría y todo lo has acogido en ofrenda de vida.

    Bienaventurado eres si en el camino buscas la Verdad y la vida y la encuentras en Jesucristo y en su Evangelio.

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