Camino de Santiago. Martes 9. De Oseira a Lalín

La etapa de hoy es de 30 Km. La hacemos por camino real, camino de montaña y carreteras de la red secundaria. Es una etapa de dificultad media, principalmente por su duración. Por la tarde tendremos ocasión de visitar el pueblo y haremos una celebración de recuerdo del bautismo y de renovación de las promesas bautismales.

Tema del día: Tu misión empieza en el bautismo

No es lo mismo enamorarse de alguien que amarlo. El enamoramiento es un sentimiento, que puede apagarse; el amor, una decisión que, cuando se toma, ha de mantenerse.
Dios nos ama, y nos amó humanamente en Jesucristo, que en su cruz dio muerte —«de una vez para siempre», dice san Pablo— al pecado. El pecado hubiera sido pensar más en él que en nosotros, más en su vida que en la nuestra, más en su voluntad que en la de su Padre. Jesús tomó la decisión de amar al hombre, a todos los hombres, y no se volvió atrás cuando la cosa se puso fea.
El bautismo es signo de una doble decisión de amor. Es signo, primero, de la decisión de amor de Cristo, que se entregó por nosotros «hundiéndose» en nuestro pecado y por nuestro pecado, y haciéndonos sus hermanos; resucitándonos con él a la vida nueva del Padre. Y esa decisión es una decisión irrevocable: Cristo muerto de una vez para siempre; la muerte, muerta para siempre; el pecado vencido sin remedio; la gracia sembrada en el mundo en eclosión irrefrenable.
Pero el bautismo es también signo de nuestra decisión de amar a aquél que nos amó sin merecerlo nosotros. De nuestra intención de matar en nosotros cada día lo que queda de orgullo y de ira y de violencia y de mentira. El bautismo es el principio; la fuente a la que acudimos cuando se nos acaban las ganas; el clavo firme al que nos agarramos cuando nos inunda el aburrimiento o nos asustan las dificultades de la vida cristiana.
El bautismo es una decisión que se toma al principio de la vida de fe, pero también una decisión que se renueva cada día.

Para reflexionar en el silencio durante el día

  1. Tus padres te bautizaron, porque eran cristianos. ¿has hecho ya tuya aquella decisión que ellos hicieron por ti?
  2. ¿Qué supone para ti estar bautizado? ¿Pueden los que conviven contigo ver en ti la alegría del que ha sido salvado por Cristo resucitado?
  3. ¿Qué hay de rutinario en tu vida de fe? ¿Cómo quitarlo?
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